Se despertó sofocada por el calor que le provocaba el sol
que le daba de lleno en la cara. En un primer momento no supo identificar dónde
se encontraba ni cuándo. Tuvo que hacer un sobreesfuerzo para incorporarse
porque la espalda le dolía muchísimo. Cuando pudo abrir los ojos en su
totalidad se dio cuenta de que estaba en la playa. Se escuchaba a volumen
brutal el reggaetón de Raw Alejandro…”contigoquierodespertal…hacerlodespuésdefumal…”.
Familias con niños pequeños la rodeaban en un bosque de sombrillas y toallas
por lo que comprendió que debía ser ya bien entrado el día. Se preguntó qué
hacía allí y sobre todo cómo había llegado. Se miró. Estaba vestida pero
descalza. No pudo encontrar su calzado. A saber dónde había ido a parar o quién
se lo había robado.
Miró a su derecha y vio, tumbado boca arriba, a un chico
muy guapo, con flequillo. Algo delgaducho y muy espigado. Su mente atravesaba
un vacío. No tenía ni idea de cómo se llamaba aquel muchacho ni si el hecho de
estar a su lado significaba que se había enrollado con él. Se concedió un
momento mientras escuchaba, debajo del marasmo de gritos, risas y música, el
oleaje con su cadencia rítmica y respiró hondo.
Le vino a la mente un recuerdo,
el viaje con sus amigas. ¿El motivo? La despedida de soltera de Carmen, que se
casaría en un mes. Pero sus amigas no estaban allí. Entonces recordó la cena
con ellas en un restaurante de playa, las risas, las botellas de vino que se
bebieron y la fiesta. Ella no era muy de discotecas, pero creyó recordar que la
habían convencido porque todas querían entrar en Amnesia, la macro discoteca de
Ibiza. ¡Estaba en Ibiza¡ Y ¿qué había pasado después? ¿Había ligado con aquel
bombón que tenía al lado? Buscó su móvil anhelando encontrar respuestas, fotos,
mensajes de Whatsapp, pero no lo encontró. Rezó para que no lo hubiera perdido,
media vida la tenía en él metida. Se fijó de nuevo en la cara del muchacho.
Tenía una peca en la mejilla derecha y un hoyuelo en la barbilla. Recordó que
fue aquel último detalle anatómico el que le hizo fijarse en él. Contempló su
cuerpo, sin camiseta, expuesto al sol y cómo dormía plácidamente y poco a poco
se fue encontrando mejor.
A un niño pequeño que jugaba muy cerca se le escapó
la pelota y le dio a ella en toda la cabeza. Pensó en devolverle un grito pero
se contuvo y le sonrió. Seguía preguntándose por lo sucedido la noche anterior
con aquel chico que dormía a su lado. Se fijó atentamente en que tenía cara de
crío, casi imberbe, con una bonita nariz y ese flequillo disparado. Recordó que
bailaba muy bien. Y entonces regresó a su mente que fue mientras bailaban
cuando ella se lanzó y le dijo que le gustaba y que quería pasar la noche con
él. Volvió a escuchar al dichoso Raw Alejandro … “esebikinisevefenomenal…”y fue
la gota que colmó el vaso de su paciencia. Decidió despertar a su amante
efímero y marcharse de aquella playa atestada de gente.
Cuando Álvaro, al fin recordaba su nombre, se despertó le
preguntó qué tal había dormido y al escuchar su respuesta le vino todo de
sopetón a su recuerdo. Aquella voz…aquella mirada de niño… aquel hoyuelo… Había
dejado de ser virgen. Pero no ella, él era quien nunca había estado con una
mujer. Fue ella su primera vez. Su primera y última vez porque el chico era gay
y quiso estar con ella para experimentar con el sexo opuesto.
