Muchas veces pienso, cuando escucho entrevistas de Nuria
Espert que para mí es un gran referente, sobre cómo puede ser el interés por
asistir a una representación teatral en un idioma que no es el materno. Me
refiero a que ella siempre relata que allá por el 71 su compañía teatral era la
primera que llegaba a los festivales de todo el mundo, Shiraz (Iran), Alemania,
Japón, etc.. estando Franco vivo todavía, y lo hacían con obras representadas
en castellano. Por ejemplo, Yerma en castellano en Tokio. Esta ha sido para mí
siempre una gran incógnita, habida cuenta de que el texto, en cualquier
espectáculo teatral es fundamental.
Pues bien, ayer pude experimentar algo parecido en París.
Acudí a ver la comedia titulada L’embarras du choix, que fue nominada a
los prestigiosos premios Molière 2022 como mejor comedia, representada en un
fantástico teatro, Théâtre de la Gaieté Montparnasse.
En mi caso, la experiencia no es tan extrema, ya que sí hablo
francés fluido y tengo un buen nivel (ahora rebautizado como muy inferior al
que yo imaginaba…tras el filtro de realidad que he vivido esta semana) y puedo
decir que seguí muy bien la función. Me divertí, me reí, participé como
público, porque de eso se trata en esta función, de ir ofreciendo a los actores
alternativas ante dos opciones en distintos momentos de la función, algo que la
convierte en algo vivo, y diferente en cada sesión a través de la interacción
del público.
Y aunque no comprendí al 100% la literalidad del texto (yo diría
que capté un 50%, sobre todo debido a la velocidad a la que hablan, madre… pero
¿no éramos los españoles los que hablábamos muy rápido? Nada, nada. Los
franceses, los fitipaldis del lenguaje hablado, comprendí todo el
argumento y estuve muy muy entretenido.
Ha sido una experiencia muy enriquecedora que me ha
situado en mi lugar (tengo que practicar, leer y escuchar mucho más francés),
me ha evidenciado lo enormemente diferente que es la actitud de Francia ante la
cultura que la de España (la cantidad de teatros, la entrega del público en
colas interminables para llenarlos, porque además hay muchísimos, la cantidad
de cines, actuaciones musicales y un sinfín de evidencias de apoyo a la cultura
que en tan solo tres días de visita he podido ver claramente) y me ha hecho
descubrir la gran vida que tienen las calles del barrio de Montparnasse, con terrazas
abarrotadas de gente disfrutando de la charla y la comida.
Paris, je t’aime et je retournerai tôt !

