Cuando, al leer una novela, siento ese escalofrío en la
espalda, ese ansia por volver a cogerla en mis manos y continuar su lectura y
cuando sus páginas consiguen que derrame una lágrima, sé que estoy ante una
gran historia, ante lo que es para mí el placer de la lectura, sumergiéndome en
sus líneas y transportándome a ese mundo que narra.
El libro negro de las horas, de Eva Gª Sáenz de Urturi lo ha
conseguido. Me ha mantenido en tensión, me ha obligado a dejar de hacer otras
cosas para leer y leer y acompañar a Kraken en su investigación. Y ha sido
enormemente placentero.
Esta novela, la quinta que leo de esta autora, me parece la
mejor. Y eso que Aquitania me fascinó también,
Aquitania – mi crónica de lectura
pero El libro negro de las horas
suministra las dosis adecuadas de historia, misterio, investigación policial y
secretos. He aprendido mucho sobre bibliofila con su lectura, un tema
desconocido para mí, el de los incunables, los facsímiles, los libros negros y
tantas otras referencias a ese mundo. Es maravilloso como Eva transmite ese
amor por el cuidado de los libros, la locura que puede llegar a generar la
necesidad de su posesión y todo lo que llega a desencadenar su existencia.
Me parece que El libro negro de las horas es la novela más
compleja de cuantas he leído de esta autora. Su trama se retuerce en un pasado
que desconocemos, que desconoce su propio protagonista, a través de vidas que
no son tales y muertos que tampoco son lo que parecen.
Kraken (Unai) como siempre es un personaje que enamora al
lector por su sensatez, su hombría y honorabilidad y por su sentido común. ¡Ya
digo desde aquí que queremos más Kraken!
Me ha resultado también muy interesante la forma narrativa
en la que, en algunos capítulos, la autora interpela a Ítaca, la otra gran
protagonista, de forma que parece estar hablando, cuando no ordenándole que actúe
de una determinada forma. Le habla a ella, utiliza la segunda persona del
singular, pero a la vez narra. Una combinación compleja de escribir y muy
efectiva para el lector.
He disfrutado en todos los sentidos con esta lectura. He recordado
cuánto me gustó Aquitania, su anterior novela, y me he quedado con ganas de
más, de más investigaciones de Kraken y de más recovecos, complejidades,
pasados y misterios que Eva narra tan magistralmente.
De diez, y va a estar entre mis diez mejores lecturas del
2022 sin ninguna duda.

