Las exposiciones temporales que acoge Villa Elisa se están
convirtiendo en un destino recurrente al que volvemos cada ciertos meses. Programadas
sin duda con gran acierto, ofrecen una ventana de frescura y atemporalidad a los
visitantes de Benicàssim que combinan el paseo por el magnífico paseo de las
Villas con la contemplación de arte en todas sus facetas.
Ya visitar Villa Elisa es una actividad cultural en sí
misma. La magnificencia de ese edificio y sus jardines es impresionante pero
cuando además se engalana de arte, y si puede ser mejor aún, de arte
contemporáneo, la mezcla resulta perfecta.
En esta ocasión la exposición temporal que acoge se titula
THIS IS POP (50 años de arte pop) y nos habla de la aparición y evolución del
PopArt en sus múltiples facetas a lo largo de todo el mundo, con especial atención
a su aparición en Reino Unido, en Estados Unidos y en nuestro país.
El PopArt surgió a finales de los años cincuenta en Reino
Unido y Estados Unidos y se caracterizó por el uso de imágenes y temas
obtenidos de la vida cotidiana y de la sociedad de consumo. Los artistas que
militaron en esta tendencia artística dotaban a las imágenes de objetos banales
de uso diario de un sentido artístico transformándolas en iconos. Uno de los
artistas pioneros del movimiento fue Eduardo Paolozzi, con sus collages realizados
con recortes de prensa imitando a las tendencias de ciencia ficción de la
época. Muy inspirador para mí su universo colorista.
Especialmente interesante para mí resulta el NeoPop,
tendencia surgida en los años ochenta en la que los artistas se oponen a las
vanguardias de principios de siglo y consideran que el arte no puede cambiar el
mundo. Inmersos en un mundo ya globalizado, se caracteriza por la utilización
de todo tipo de materiales para la creación, la aparición de las nuevas
tecnologías y la autoreferenciación a sus propias obras. Dentro de esta
tendencia están algunos de los artistas que más me interesan, como Damien Hirst
y sus cuadros de puntos o Jeff Koons, ambos con sus propias factorías artísticas
en las que cientos de personas trabajan para el desarrollo de sus obras, casi
de forma industrial, algo que se contrapone al concepto de artesanía y que va
dirigido a las masas del mundo globalizado.
También me ha resultado interesante las reseñas a los
equipos Crónica y Realidad, surgidos en España en los años sesenta. Adquirió un
tono más social por la situación política en que vivía nuestro país pero el
concepto fue similar, adoptar elementos de la cultura popular, las revistas
sobre todo para transformarlas en obras artísticas, alejándose del informalismo
que había precedido el arte en España.
Y por supuesto Warhol, que tiene expuestas varias obras,
algunas, las evidentes: Las Marylines, las sopas de tomate Campbell, etc..
Mucho se ha escrito sobre él y aunque es un buen reclamo para el público
general a mí me interesa menos. La parte de Warhol que me gusta es la de su
colaboración cinematográfica con Paul Morrissey y Joe D’Alessandro.
La exposición se completa con algunas carátulas para discos
de los Rolling, de Lady Gaga y otros artistas así como un documental dedicado a
los comienzos de Warhol. El documental es, quizá, la parte menos interesante
porque se centra en una época poco colorista del autor pero la visita resulta
completa y entretenida.
Muy buena opción para terminar la tarde en Benicàssim, con
una buena copa frente al mar tras haber “tomado arte” en esencia pura.







