Villa Melania – mi crónica de lectura

Comencé la lectura de esta novela de Desirée Ruiz con mucha curiosidad por todos los comentarios que había leído al respecto de la misma. Al principio la narración es un poco confusa. En pocas páginas se introducen muchos personajes interrelacionados familiarmente y el lector se pierde un poco, o al menos, es lo que me pasó a mí. Tener claro quién era quién y en qué época resultó complejo. Porque la trama de Villa Melania transcurre en tres épocas distintas que la autora va alternando: Los años sesenta, trama fundamental para entender la novela, 2019-2020, el presente y parte principal de la novela en la que Cloe va a vivir a Villa Melania y desde donde comienza a investigar y descubrir todo, y los años cuarenta donde la autora todavía hace un mayor flash-back para entender ciertos aspectos de las personalidades de alguna de las protagonistas.

Estos saltos en el tiempo son, especialmente al principio, lo que hace difícil de seguir la trama.

Pero una vez ya asimilas quién es quién, la historia de esta familia comienza a absorberte en el misterio, a medida que vas descubriendo la personalidad de cada una de las hermanas, Melania, Gabriela, Clotilde y Cecilia. Te aborda la oscuridad personal en la que cada una se ha sumergido y de la mano de Cloe, sobrina-nieta de Melania, se va descubriendo todo lo que pasó en torno a esa mansión situada en el Paseo de Ruiseñores de Zaragoza.

Evidentemente la mansión es la actriz principal de la novela. Una construcción fascinante, inspirada en una villa ubicada allí, en Zaragoza, que muy pronto (en mi próximo viaje a mi ciudad) visitaré.

Es en esa parte, la descripción de la casa, su historia, sus recovecos, su pasadizo secreto, sus silencios, donde Desirée destaca con gran habilidad. Es uno de los grandes atractivos de la novela, desde mi punto de vista.

Y por supuesto, los misterios, el responderte, como lector ¿qué pasó realmente? Y sobre todo, ¿por qué sucedió? No es hasta casi el final cuando se descubren las verdades pero el nivel de intriga que mantiene la novela es muy alto y la curiosidad te atrapa hasta el final.

Me gusta mucho un personaje de la novela: Lucas. Creo que está creado con una gran verosimilitud y es el contrapunto sensible a la dureza del relato en la historia de la familia. Muy bien logrado.

Villa Melania me ha mantenido pegado a sus páginas, una vez superada la reticencia inicial, durante las últimas tardes de playa y sombra. Ideal como lectura veraniega. Si podéis haceros con ella, no os la perdáis.

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