ANDY WARHOL – mi crónica de lectura

Biografía escrita por Jean-Noël Liaut y publicada por Arpa editores.

La portada de esta biografía de Andy Warhol, escrita por Jean-Noël Liaut, escritor francés traducido a múltiples idiomas reza la siguiente sentencia:

“Una biografía impecable sobre uno de los grandes artistas del siglo XX. Se devora como un thriller”.

Estoy de acuerdo al 100% con la segunda frase, o al menos yo así la he devorado, como un auténtico thriller casi diría de acción. Y es que la vida de Andy Warhol no da para menos. Viniendo de un origen tan humilde y terrible, conviviendo con ratas y chinches, sintiendo y sufriendo sus complejos físicos y pasando humillaciones múltiples por su fragilidad y su diferencia, es casi un milagro que llegase hasta donde llegó. Es decir que tuvo que llevar a cabo un ejercicio permanente de supervivencia y aislamiento, encerrándose en su mundo y en sus ideas para sobrevivir a lo que le rodeaba, con la ayuda innegable de su madre, y quizá fuesen esas circunstancias tan duras las que crearon el monstruo creativo que fue.

Lo de “uno de los grandes artistas del siglo XX” es muy fácil decirlo y aceptarlo ahora, a toro pasado, como se suele decir pero es evidente que en cada momento de su evolución, y sobre todo al inicio, como ha pasado con tantos genios, más bien era considerado un mamarracho, excéntrico, raro y marginal.

A mí siempre me ha interesado solo una faceta de Warhol de toda su obra, la cinematográfica, y en especial la época que compartió con Paul Morrissey, el director de cine, el cual he descubierto que puso un poco de orden, sensatez y cordura en su vida.

Como digo, las otras facetas suyas me resultan menos estimulantes, aunque es evidente que consiguió el triunfo completo en el mundo, y me ha resultado muy interesante conocer cómo comenzó como ilustrador de revistas de moda, y cómo esto era considerado como de segundo nivel en el mundo artístico, o sea, no le ayudó en nada a crearse una carrera como pintor. Luego su faceta de fotógrafo, escenógrafo, publicista, serigrafiador, retratista, diseñador de mil cosas, como portadas de discos, perfumes, cajas y otros objetos, escritor de libritos de autoedición que en su día eran considerados una mierda y hoy en día se venderían por cientos de miles de dólares, manager de la Velvet Underground, hasta convertirse en productor y director de cine. Sus shows fusionaban danza con música y proyecciones de cine. O desfiles de moda con música ambiental y fotografía.

Él creía en el arte global, en el arte cotidiano y global, conceptos que a mí también me interesan mucho.

Sin embargo, en esta biografía se escuchan las voces de las personas que convivieron con él de uno u otro modo y cuentan los recovecos más oscuros de su personalidad. Su tiranía al establecer una directriz, la dependencia emocional que creaba y alimentaba en las personas que lo rodeaban, la indiferencia que luego les brindaba cuando no el olvido o la exasperación hasta el punto de querer llegar a grabar en video a personas que habían decidido suicidarse.

Es sin duda un filtro que no pasaría tampoco ningún otro artista que se precie, el de su cara oculta, sus oscuridades y sus contradicciones, que en el caso de Warhol se concentraron en personas concretas que terminaron suicidándose o en otras que quedaron en el olvido absoluto.

Warhol era un freak. Un tío raro, raro de cojones. No soportaba que le tocasen, ponía voz de mujer cuando quería interpretar su personaje, se obsesionaba haciendo fotografías infinitas que luego cosía o pintaba, y militaba en una aparente superficialidad que hoy en día le haría trending topic de todas las redes sociales que él anticipó.

Esto mismo les pasó otros genios como a David Bowie que también fue considerado un mamarracho en sus comienzos aunque ahora se ensalce hasta la extenuación.

Pero volviendo a la biografía diría que su gran acierto es equilibrar las dosis de anécdotas de personas que vivieron con él con la de documentación real de su obra así como de la evolución en su carrera artística. Se puede entender muy bien ese ascenso imparable desde la más absoluta miseria hasta el más excelso lujo y paroxismo del exceso de éxito.

Siempre había leído muchas cosas sobre la Factory o “The silver factory” como se llama en este libro, pero por lo que he entendido, la primera, a la que sin duda se refería todo lo que escuché era mucho menos glamurosa de lo que ha trascendido y su evolución hasta un edificio correspondiente a un gran hombre de negocios con múltiples tentáculos en le mundo del arte, las publicaciones, los conciertos o la industria cinematográfica de la tercera Factory fue todo un ejemplo para cualquier emprendedor.

Me ha gustado mucho Jean-Noël Liaut como narrador. Creo que voy a buscar algún otro libro suyo que no sea una biografía para ver si en el terreno de la ficción me convence también.

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