SEVENTEEN SECONDS – se cumplen 44 años de su publicación (22-4-1980)

Esta semana se cumplieron 44 años nada más y nada menos de la publicación de esta joya, el que fue el segundo disco de The Cure.

Para mí es uno de los tres mejores discos del grupo, junto con Pornography y Disintegration.

Yo lo descubrí mucho después de su publicación, porque en ese año yo tenía 9 años y aún no había llegado a la música, y he de decir que cuando lo escuché por primera vez quedé impactado por el sonido tan esquemático y oscuro.

Todavía con el logo clásico de THE CURE, con la C descolgada, en esta época Robert Smith todavía no se había dejado crecer el pelo y por tanto aún no se lo cardaba, ni se maquillaba. Eso llegaría después, pero el sonido que ofrecieron en esta grabación era una marcianada para lo que se llevaba en la época, los New Romantics, en los que predominaba la melodía y los sonidos edulcorados. The Cure rompió con ello y grabó un disco en el que la linealidad de los sonidos es su eje principal en mi opinión.

A reflection: Un comienzo digno de este disco. Un sonido enigmático, perturbador, sin estructura.

Play for today: La siguen tocando a día de hoy porque es un temazo que ha envejecido muy bien y que tiene ese modo de la época post-punk, con una guitarra muy característica y esa forma tan peculiar de cantar de Robert que luego desarrollaría con esos pequeños gritos y zonas agudas que lo hacen único.

In your house: Es la canción perfecta que combina una batería repetitiva (también de la época) con un protagonista, el bajo. Para mí una de las mejores del disco.

Three: Otra canción oscura, irritante, sin estructura y llena de recovecos de pesimismo. Lo más alejado a la comercialidad que se pueda componer.

The final sound: Pues su mismo nombre lo indica: Sonido tétrico, cercano al maligno y al vampirismo propio de una cripta.

A forest: Es el megahit, que yo, de tanto escucharlo en todos los conciertos casi la he aborrecido, sobre todo cuando llega ese mega coro que todos coreamos como animales y que a mí me gusta más la versión original del disco sin ellos.

M: Es la nota optimista de este disco. Un hit y super éxito de The Cure que siguen tocando cuarenta años después en sus conciertos. Melódica, rítmica, optimista y preciosa.

At night: Una canción en la que el desconcierto crece sometido a una batería machacona y una distorsión que perturba a quien la escucha.

Seventeen seconds: Esta canción es la que tiene para mí una métrica perfecta. Un ritmo y cadencia que van aumentando y a medida que lo hacen adquieren textura por superposición de sonidos hasta que llegan a conformar una canción melódica para luego decrecer hasta morir. También una de mis favoritas.

La crítica lo trató de forma desigual, pero en general fue considerado como un disco suficiente maduro para un grupo tan joven y la historia luego lo ha colocado en su lugar. La verdad es que escuchar un disco como este grabado hace ahora 44 años y que siga sonando tan bien nos da idea de la importancia de su creación conceptual.

Jóvenes, millenials y seres digitales del siglo XXI, descúbranlo.

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