Siempe he dicho que mi película favorita de todos los tiempos, si tuviese que elegir solo una, sería ALIEN, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979). Evidentemente no pude ver su estreno en un cine, ya que yo tenía en ese momento 9 años y no había accedido todavía al placer de una sala de cine, así que las veinticinco veces que la he visto ha sido siempre en pantalla pequeña. Tampoco he tenido la oportunidad de ver en cine ninguna de las posteriores, ALIENS el regreso, ALIEN 3, ALIEN Resurrección, PROMETHEUS y ALIEN COVENANT
Así que cuando supe que se estrenaba una nueva película de la serie decidí que esta vez, sí, o sí, aunque la película fuese mala, la vería en pantalla grande.
Alien Romulus me ha permitido disfrutar de ese mundo, creado hace ya 45 años por Ridley Scott con cierta angustia. La película tiene un ritmo vertiginoso. Consigue mantenerte pegado al sillón con una dosis adecuada de miedo, sorpresa, incertidumbre y desasosiego, que para mí fueron la esencia de lo que me transmitió la primera de la saga.
En este caso la séptima entrega la dirige el director uruguayo Fede Álvarez y transcurre en el espacio temporal que hay entre ALIEN y ALIENS el regreso.
Hay muchos guiños en ALIEN:ROMULUS a la película original, de eso no hay duda. Fede Álvarez ha seleccionado alguno de los momentos más icónicos y los ha recreado en su actual versión: por ejemplo, ese en el que el alien acerca su cara babeante a la de la protagonista que mira hacia otro lado muerta de pánico pero no la ataca, resucitando a Ash, el androide original de la primera película que resultó ser el villano encargado de mantener con vida la nueva forma de vida, y que continúa (en esta recreado por IA ya que el actor falleció) con su misma maldad, la escena en que la protagonista consigue meterse en un traje de astronauta para expulsar al alien de la cápsula (en esta, alien pseudohumano) o la locución final cuando su protagonista dice ser la última superviviente del Corbelan.
Es difícil que un estreno esté a la altura de las expectativas que uno se ha creado cuando estás ante tu película favorita, sobre todo después de seis entregas. O sea, uno se plantea, ¿qué más puede contarse que sorprenda pero a la vez se mantenga fiel a la idea original, al mundo creado hace tantos años?
Pues yo creo que Alien: Romulus, lo ha conseguido, ha ofrecido ese equilibrio justo entre fidelidad a la saga, novedad argumental, acción, terror y conexión con las nuevas generaciones.
Lo único que me falla un poco, pero que entiendo porque sin duda es lo que hace que la película conecte con tantos jóvenes es el grupo de actores protagonistas, todos jovencísimos. La protagonista principal es en realidad una adolescente, mucho más joven que la original Ripley y para mí le resta cierta credibilidad a todo el argumento. Pero entiendo que son necesidades del marketing actual. También la diversidad, tan necesaria en estos tiempos que vivimos, que el androide imite a un humano de raza negra o que haya un personaje de origen latino no es casualidad.
Alien Romulus deja, además, ciertas incógnitas, ya que al estar situada temporalmente entre Alien y Aliens el regreso, quedan muchas cuestiones sin resolver entre ambas tramas pues recoerdmos que Aliens, el regreso (la segunda) comienza cuando la nave de esape de Ripley es rescatada y luego nadie le cree cuando cuenta todo lo que ha sucedido.
Veremos hacia donde evoluciona la saga de Alien, si por ese lado o bien por el del desarrollo de los ingenieros que aparecen en Prometheus por primera vez, que yo creo es por donde debería hacerlo.
Felices sesiones de cine, y feliz quien disfrute de Alien: Romulus.

