El buenismo no vende

Esta semana escuché una entrevista a un escritor que acaba de publicar un ensayo literario de título espeluznante: Malismo: la ostentación del mal como propaganda. En él se analiza, parece ser, el valor, cada vez de mayor calado en la sociedad que vivimos, que tiene la reivindicación de lo reprobable, lo negativo, lo insidioso, con fines publicitarios, promocionales o incluso electorales.

Es, en mi opinión, una tendencia perversa que nos conduce hacia lo peor del ser humano, nos aleja de eso que nos diferencia de otros mamíferos, el raciocinio y la humanidad, en su más vasto significado.

Los ejemplos de que la teoría dentro del tal citado ensayo es cierta son múltiples: El héroe malote tiene mucho más sex appeal que el bueno, el político que agrede verbalmente, que exacerba el discurso y atosiga a sus contrarios obtiene mayor rédito electoral, el ejecutivo despiadado, deshumanizado, es el que asciende en los puestos directivos en mucha mayor medida que el que muestra condescendencia o amabilidad. En general, al que se le conoce como bueno, como una buena persona, se le considera frágil, poco valeroso y casi siempre inocente.

Llevo ya mucho tiempo reivindicando el buenismo, tendencia que no vende en la actualidad, y mucho menos entre los jóvenes, que deben navegar en el ultra liberalismo actual, en la hipérbole del individualismo, pero quiero creer que todavía queda esperanza, y que poco a poco, si conseguimos hacer grupo, buenismo a buenismo, consigamos implantarlo como tendencia y vencer al tan extensamente instalado malismo.

¿No imagináis que nuestro mundo sería mucho mejor si los telediarios se abriesen únicamente con buenas noticias, si se promoviesen las acciones comunitarias de cooperación, más que las de conflicto, si se entregasen los premios a personas que hacen el bien desinteresadamente, en cualquier ámbito del conocimiento humano?

¿A quién no le gustaría escuchar a los políticos debatiendo como iguales, y no como verdaderos enemigos atrincherados? ¿Acaso no se construiría más mundo si todos los esfuerzos fuesen orientados hacia un mismo fin, hacia el bienestar humano que es, en definitiva, lo que todos buscamos de una forma u otra?

El buenismo tiene mala prensa, por ahora, incluso genera la mofa cuando no la carcajada. Los protagonistas de una novela que destacan por su buen hacer, por su bonhomía no resultan creíbles, ahora bien, pon a un asesino despiadado y todo lector creerá que está bien construido como personaje.

Hoy en día hay que ser, parecer y actuar con maldad, con picardía, dirían algunos equidistantes para no mojarse, pero eso es realmente imposible. Yo añadiría un término más para crear mi eslogan final: Relativiza y practica el buenismo.

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