Que Dolores Redondo publique nueva novela es siempre un motivo de alegría. Desde que la descubrí con El guardián invisible me cautivó y he disfrutado sus novelas y he descubierto, y visitado en varias ocasiones, el valle del Baztán, del que me he enamorado.
Así que comenzar 2025 con su nuevo libro fue un regalazo. Las que no duermen (NASH) nos adentra en esta ocasión en los valles tranquilos y nos presenta a NASH, una psicóloga forense que investiga la existencia de restos de antiguas brujas en las simas de los valles navarros.
La aparición del cadáver de una chica desaparecida hacía mucho tiempo es el pistoletazo de salida para toda la trama compleja, con vistas al pasado de sus protagonistas y a su situación actual, en los primeros días de marzo previos al confinamiento por el COVID-19.
Es muy interesante analizar cómo la complejidad de la historia, sus diferentes puntos de vista y elementos y personajes implicados a distintos niveles va tejiendo una tela de araña que termina por cuadrar hacia el final, con la angustia del aumento de casos de COVID conforme avanzan los días en marzo hasta llegar a la declaración del presidente del gobierno del confinamiento, inicialmente previsto, de dos semanas, que luego nos tuvo tres meses en casa.
Me ha parecido también muy interesante la relación que se establece entre NASH y Amaia Salazar, protagonista de las novelas del valle del Baztán, cómo se establece esa sororidad entre ambas mujeres, lo que ayuda al avance en la investigación. También me parece muy interesante la parte esotérica de la novela, todo lo que tiene que ver con las leyendas y tradiciones sobre las brujas en Navarra, está muy bien contado e imbricado en la historia, y por supuesto, el ritmo narrativo, que es el punto fuerte de la literatura de Dolores Redondo. Algo que consigue que no puedas parar de leer, aunque tengas sueño, aunque estés cansado o tengas hambre, el libro te llama. Yo he tenido que dosificarlo para no devorarlo en pocos días. Ha valido la pena.
La pena de terminar una novela de la Redondo (como ella misma se autonombra) es que me quedo huérfano de novela en Navarra. El recuerdo que me queda es memorable, será una de mis lecturas favoritas de este 2025, sin duda. Y ya estoy tardando en volver a los valles tranquilos, para disfrutar de ese pirineo Navarro que es uno de mis lugares preferidos de la Tierra.

