
Descubrí a Steve Cavanagh gracias al blog #Librospordoquier con su primera novela titulada #13. Después, encantado con la experiencia lectora, seguí con la segunda, #cincuentacincuenta, que todavía me gustó más y cuando llegué a esta, #Elabogadodeldiablo, estuve seguro de que me encantaría, y así ha sido. Ha cumplido y superado la expectativa.
Pero en esta ocasión esta superación de la expectativa como narrador la he vivido en paralelo con la llegada de Trump a la casa blanca, y eso me ha generado una enorme ambivalencia entre el placer por la fantástica lectura y el horror por todo lo que semejante personaje está anunciando, algunas de cuyas cosas van muy en paralelo con lo que sucede en la trama de esta novela.
Y es que El abogado del diablo nos sumerge en lo profundo de Estados Unidos (me niego a identificar la palabra América con ese país), en el estado de Alabama y la ciudad de Montgomery, un reducto de supremacía blanca donde la ley y el orden se disponen a decisión del sherif del condado sin más control que el que él mismo ejerce. En ese escenario, un joven negro está condenado a muerte por el supuesto asesinato de su compañera de trabajo.
La forma en que Steve Cavanagh describe el comportamiento de los personajes, en especial del juez y del fiscal te lleva a una mezcla de odio e impotencia por el mero hecho de que exista gente como ellos, aferrados a un poder, a simple vista inquebrantable, déspota y racista cuya única ambición es la de matar, legalmente según las leyes de aquel estado, pero al fin y al cabo matar.
A medida que leía la novela e iba escuchando los mismos días las burradas de Trump me daba la sensación de que se trataba de las mismas cosas. Trump enumera y escupe normas y acciones que va a imponer simplemente porque lo ha decidido él que tiene el poder absoluto y que ha sido elegido con la ayuda de Dios (algo muy preocupante que le he llegado a escuchar) y sin posibilidad de réplica. SE va a hacer porque lo digo yo que tengo la verdad absoluta y punto. Pues ese era el ejercicio del poder del fiscal corrupto Randal Korn, que tenía el terrible prestigio de ser el que más reos había conducido al corredor de la muerte.
Cavanagh construye el héroe humilde como antítesis del terror de Korn, en la figura del abogado Finn y su equipo que, a puro de tesón, de defender la verdad y de persistencia en su cometido final, consiguen no desfallecer en su ejercicio de defensa del condenado a la silla eléctrica Andy Dubois.
Como digo, he visto imágenes de la realidad que llega con Trump en esta novela, preocupantes, delirantes y terribles a partes iguales.
Esa realidad, la de la sociedad estadounidense para los próximos cuatro años no podemos cambiarla. El placer de la lectura de las novelas de Steve Cavanah, por suerte para nosotros si que recae en nuestra decisión y yo la recomiendo al 100%.

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