Aunque normalmente siempre escribo ficción, en esta participación en el libro de relatos colectivo de la Asociación de escritores de la provincia de Castellón he tirado de experiencia vital. El libro se titula SENDAS LITERARIAS y lo podéis adquirir en la librería Argot de Castellón.
Una memoria deslocalizada es un relato inspirado en una semana de hospital con mi padre, aquejado de neumonía en la que volvimos a los años sesenta, y se despertó su sonrisa. Un momento agridulce porque pareció que su memoria se deterioraba un poco más aunque al mismo tiempo parecía más feliz.
Espero que os guste.

