
Siempre me resulta interesante leer la primera obra de cualquier escritor. Creo que refleja ese espíritu nuevo, cargado de expectativas y de sueños que se arremolinan alrededor de una novela cuando se va a publicar por primera vez.
En esta ocasión me he acercado a la novela titulada El Manipulador, del escritor Francisco Lorenzo, una historia interesante que oscila entre el pasado adolescente de sus dos principales protagonistas y el presente, veinticinco años después. Yoel Garza es en la actualidad policía y Antonio Serván un escritor de bestsellers de éxito estratosférico y su reencuentro no va a ser precisamente agradable.
He encontrado en esta novela algunas cosas que me han gustado mucho: Por ejemplo, la tensión y complejidad creciente en la trama que uno, como lector, no acierta a vislumbrar. Eso genera mucho interés y ganas de seguir leyendo. Otra, la relación que hay entre los crímenes que se cometen en la novela y los argumentos de las novelas de Antonio, tanto en un sentido como en el otro, o sea, anticipándose a lo que sucede en la novela o bien imitando o reproduciendo lo que pasa en una de las novelas ya publicadas. Es una línea de ida y vuelta que genera mucha incógnita y tensión narrativa muy acertada.
Quiero manifestar que Joel me ha caído mal, la verdad. Un tipo arrogante, estricto en sus manías, con ese cuarto de pensar en el que no permite entrar a su pareja… ¿se puede ser más friki? Maleducado, irreverente, seguramente con una mente privilegiada, pero poco humanizado. Como digo, desde el principio me ha caído mal como personaje pero entiendo que ese es el cometido y la intención de su creador.
Antonio es un contrapunto extraño también, inteligente, planificador, fuerte emocionalmente y débil a la vez en lo físico, cobarde diría yo.
Me ha gustado mucho también toda la explicación y gestión policial, las pruebas, los análisis, las investigaciones, Sheila como personaje, me parece todo muy logrado y muy interesante para el lector porque permite identificarse con el “lado bueno aparente” de la narrativa.
Es una muy buena idea mezclar literatura (metaliteratura) y crímenes en una misma trama. Genera una doble hélice narrativa que confunde por momentos al lector y a la vez le intriga, obligándole a seguir su lectura.
Yo me he leído esta novela en los trayectos en coche entre mi hotel en Hanoi y las fábricas que he visitado por motivos de trabajo en apenas 3 días. Tanto me ha enganchado que los trayectos, siempre cansados en el infernal tráfico vietnamita, se me han hecho cortos.
Mi enhorabuena a Francisco Lorenzo. Me parece un debut encomiable y una señal de que sus futuras publicaciones me van a gustar. Así que lo seguiré de cerca como lector.
