
Peter Murphy es uno de los casos de artistas que me marcaron mucho durante mi época universitaria pero que después, por distintos motivos, dejaron de interesarme. En mi lustro musical favorito (el que va de 1987 a 1992) Peter Murphy triunfó en todo el mundo con su disco Deep y sobre todo con sus dos singles: Cuts you up (que sigo escuchando hoy y me sigue pareciendo una canción contemporánea y atemporal) y STrange kind of love. Sonaban en los pubs a los que acudíamos cuando éramos jóvenes, en La Estación del Silencio, en el Heaven, o en el Bandido, de Zaragoza y nos parecía elegante, modernísimo y rompedor.
A partir de ese éxito, como hice con tantos otros músicos, me fui hacia atrás en su carrera descubriendo así a Bauhaus y su oscuridad siniestra y todavía me interesó más. También me gustaron mucho Love and Rockets, el grupo que formaron los demás miembros de Bauhaus cuando se disolvieron en 1983.
Sin embargo después Peter Murphy cambió su vida de forma extraña. Se convirtió al islam y se fue a vivir a Turquía y, aunque siguió con su carrera en solitario, el éxito le abandonó.
Me parece muy curioso que siendo un músico británico y habiendo surgido de las mismas inquietudes que grupos como The Cure o Siouxie and the Banshees, lograse el éxito mundial en Estados Unidos, donde colocó sus singles en los primeros puestos del Billboard.
Después han venido muchos años de idas y venidas. Reagrupamiento de Bauhaus en un par de ocasiones, con gira mundial y disco publicado, experimentación más o menos intimista con músicos orientales, también con productores mucho más electrónicos (que es cuando yo creo mejor funciona su creatividad) hasta llegar al disco que ha publicado este año y que es una joya: Silver shade.
Silver shade ha sido producido por Youth (exbajista de Killing Joke) y Trent Reznor (de Nine inch nails) que son dos muy buenas cartas de presentación. Lo que más me ha sorprendido de este disco es la excelente voz de Peter Murphy. Quiero decir que parece que su voz no ha envejecido. Treinta años después sigue tan compacta y con la misma sonoridad que en 1990. Eso siempre es un elemento de éxito para mí en los artistas. Las canciones tienen una sonoridad entre electrónica y siniestra, con cierta melodía oscura y potentes bajo y batería, típico de la música que siempre ha defendido.
Tengo tres favoritas:
The meaning of my life, en la que desgarra su voz en forma de lamento y que es épica, y The artroom wonder, a camino entre la épica y la musicalidad y Hot Roy, que me devuelve a la monumentalidad de la música que se hacía allá por los primeros noventa, a lo Sisters of Mercy.
¿Qué le pedimos a un artista que vuelve después de un tiempo, que tiene una carrea inabarcable por tan extensa y creativa, más de cuarenta años en la música? Pues justamente lo que ha hecho Peter Murphy: Un discazo, coherente, demoledor, lleno de buenas canciones, con arreglos alineados con su lógica musical y producción cuidada contemporánea y que sonará igual de fresca y potente dentro de otros 30 años, igual que sucedió en su momento con Cuts you up.
