
Un año más he asistido al FIB y recordaba cómo ha ido cambiando con los años mi aproximación a nuestro festival más emblemático, desde aquella primera ocasión en 1996 en el antiguo velódromo, una edición en la que pudimos escuchar nada menos que a STONE ROSES, CHEMICAL BROTHERS, ORBITAL, THE JESUS & MARY CHAIN o GARBAGE.

Está claro que eran otros tiempos, el final del siglo XX y aún no había entrado en los treinta. Luego vinieron años de máximo esplendor cuando se trasladó al recinto actual, ediciones en las que me dejaba una pasta pero me compraba el abono completo y acudía todos los días y a todos los conciertos. Recuerdo especialmente las actuaciones de BJörk, Sonic YOuth y Placebo en el 98, Suede, Automatics, Massive Attack en el 99, el año que descubrí también a Niños Mutantes. También a Mogwai y Goldfrapp en el 2001. El 2002 y la primera actuación de The Cure en la que no tocaron ni un solo single, un concierto memorable, uno de los mejores que recuerdo, en una edición en la que actuaron también Radiohead, Suede, Primal Scream o Sigur Ros… impresionante. En 2003 llegó la revolución electrónica, con Todd Terry, Death in Vegas, Moloko y 808 State. Pero llegamos a 2004: Pet Shop Boys, Kraftwerk, Morrissey, Scissor Sisters, Air y Lou Reed, empezamos a perder la respiración por el nivelazo.
En 2005 regresaron The Cure, Roisin Murphy, Jori Hulkonen, también impresionante. Llegamos a 2006: Pixies, Echo & the Bunnymen, MOrrissey, Depeche MOde ¡!, Placebo, en una edición en la que el Escenario Electrónico era brutal, él solo podría haber constituido un festival.
Las ediciones de 2007 y 2008 fueron menos interesantes y no acudí. Llegamos a 2009 con la primera participación de Fangoria. Y después pasó casi una década en la que fui esporádicamente a algún concierto concreto, ediciones en las que o bien me compraba una entrada de día o ni siquiera acudía. Supongo que hubo una mezcla de menor interés por el tipo de música indie que se llevaba en ese momento, o que me cogió a mí ya metido en los cuarenta,… vete tú a saber.
Y llegamos a 2018, el primer FIB con hijos. Sí, acudí con mis dos hijos, que tenían 10 y 12 años a ver a Pet Shop Boys. Una experiencia que aún recuerdan, fue su primer concierto y la verdad que la actuación resultó espectacular.
Y finalmente ya tras la pandemia entramos en la etapa en la que el FIB se ha convertido en un festival low cost. La entrada vale 45 euros para todos los días, donde te crujen es en la bebida y se compra uno la entrada sin saber quién va a actuar… lo lógico sería: primero saber el cartel, o los cabezas de cartel, y después comprarte la entrada si te convencen. Pero el mundo que vivimos es así de ilógico y de loco. Nos compramos el abono y acudimos con amigos por le puro placer de estar con ellos. Si entre tanto coincide que alguno de los grupos que vienen están bien pues los vemos y si no, pues a beber y a bailar con amigos. Un concepto alejadísimo de lo que para mí es un festival, o más bien debería decir… fue un festival.
Desde luego el FIB actual nada tiene que ver con el FIB de hace 20 años, eso está claro. Sus precios tampoco, pero el mundo que vivimos mucho menos, y supongo que la juventud actual pide esto, consumo rápido, grupos de usar y tirar (algunos), mucha fiesta y poco conocimiento de los artistas. No me quejo, no voy a la nostalgia. Lo que fue fue, y lo que hay ahora lo disfrutamos de otra forma. Pero creo que es bueno recordarlo, porque fue bonito, fue constructivo, fue nutritivo, diría yo.
Este año he ido los tres días y, aunque había muchos grupos que no me interesaban, he podido asistir a estas actuaciones:
LA HABITACIÓN ROJA – El grupo ha envejecido muy bien y eso se nota en la conexión con un público por encima de los 50.
MISS CAFEINA – Sorpresa agradable. Buen dominio del escenario y empatía con el público.
SHINOVA – más aburridos de lo que esperaba
LA CASA AZUL – Me gustaron más el año pasado. Este, en escenario pequeño (por qué?), con corte de luz en la canción inicial… más descafeinado.
FOSTER THE PEOPLE – Un gran descubrimiento
ELYELLA – Como cada año consecutivo para mí el mejor concierto del FIB
VIVA SUECIA – Ni fu ni fa
OJETE CALOR – Surrealista. Me dije a mí mismo, ¿en qué momento hemos pasado de The Cure a Ojete Calor en un mismo festival? Eso sí, reírnos, nos reímos.
