
Aunque no soy muy fan de los libros que son descritos como “de humor” me decidí por leer esta novela de Juan José Millás porque no había leído nada escrito por él. El título, todo hay que decirlo, me ayudó a elegirla, ya que cualquiera de los que escribimos (como aficionados) podríamos identificarnos con él…
Juan José Millás reflexiona en la novela sobre algunos temas que, creo, son mucho más serios, y tienen mucha más enjundia que el tono con el que los desarrolla, mordaz y desinhibido. Quizá esa es la clave para que esta novela me haya gustado tanto y me la haya ventilado en un par de tardes a la sombra.
La vejez, entendida como un estado en el que se vive durante muchos años, los boomerangs del pasado y las consecuencias que lo vivido tiempo atrás tienen en nuestro presente y futuro y sobre todo la retranca con que él lo cuenta y habla de sí mismo hacen de esta novela una lectura fresca y muy alimenticia para los tiempos que corren.
Hay unas cuantas frases que merecen ser enmarcadas y que dan para reflexionar durante horas. Un ejemplo: A partir de cierta edad, no se deberían leer novelas.
Para quienes aman el oficio de escribir, la acidez y el sarcasmo esta es una buena lectura. Interesante.
