¡Qué interesante resulta leer una novela o ensayo sobre un tema de plena actualidad! En este caso, El mago del Kremlin nos introduce de lleno en el ascenso, desde su puesto de director del KGB hasta líder absoluto y supremo (Zar es llamado en toda la novela) de Vladimir Putin.
En cierta medida he revivido, siguiendo ese trayecto, experiencias propias vividas con mi agente en Bielorusia, que representaba nuestra empresa para Ucarnia, Rusia y Bielorusia durante mucho tiempo. Cuando llegó Putin al poder él lo valoró como algo muy positivo. Consideraba que era alguien con mano dura frente a la corrupción. Estaba convencido de que terminaría con toda la corruptela transversal que asolaba la nación Rusa y sus aledaños y manifestaba siempre una gran esperanza en el futuro inmediato de una zona gobernada por Putin.
La novela cuenta un poco lo mismo. Al menos la expectativa que se tenía entre las élites que lo encumbraron o propusieron como líder de Rusia era esa: alguien con mano firme, que reestableciera el llamado”poder vertical” y que mantuviese los amagos de revolución a raya.
La tesis de quien escribe la novela, Giuliano da Empoli, y quizá también del propio Putin es tremenda y desoladora. Nos viene a decir que cuando la población vive en medio de la incertidumbre sin saber muy bien qué va a suceder o cuáles pueden ser los peligros con los que nos vamos a encontrar, se pueden suscitar muchos intentos de cambio, de revolución preventiva, de lucha obrera. Sin embargo, si se establece un poder claro y rotundo que defina claramente la dirección del país, eliminando de ese modo la incertidumbre en el futuro, las personas calman su ansiedad y viven tranquilamente su vida, sin mayores pretensiones porque ya saben lo que va a suceder y cuál va a ser su epifanía vital. O sea, el coartamiento de las aspiraciones vitales gracias al mantenimiento del orden firme. Dicho de otra forma: Ya sabemos quien manda y lo que puede hacer. Ahora podemos vivir nuestra vida sencilla…
Me parece tremendo y desasosegante pero creo que en cierta forma es lo que ha sucedido en aquella sociedad. Al menos ha sido mi experiencia de años viajando a esos tres países y tratando con empresarios y trabajadores de todos los niveles quienes únicamente se preocupaban por lo que sucedía en su rango de acción, desligándose siempre de responsabilidades que sucedieran más allá del mismo.
La novela también nos cuenta cómo ese ideal primigenio, hasta cierto punto defendible, se va putrefactando, cómo el poder corrompe, impide la discrepancia, veta al contrario, al diferente y termina haciendo rodillo monocolor. Lo de cualquier dictadura, vamos.
Recomiendo esta novela cien por cien (como dicen ahora los adolescentes). Me parece fascinante la forma en que lo cuenta, lo que cuenta y el momento en que lo hace. Parece que hay ya una película estrenada en el Festival de San Sebastián. Habrá que verla, sin duda.
¡Bravo Giuliano!



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