Lucy decidió participar en el concurso de relatos que el ayuntamiento de Benidorm organizaba cada catorce de agosto. Con ese certamen, su concejala de cultura, muy viajada y políglota, animaba a los turistas y ciudadanos extranjeros que superpoblaban la ciudad a lucirse con el uso del castellano. Se trataba de contar, en no más de trescientas palabras, la primera historia que recordasen tras su llegada a la ciudad.
Lucy se manejaba bien con el castellano hablado. Aunque seguía manteniendo un acento muy marcado de Birmingham, las expresiones gramaticales las utilizaba casi correctamente y su mayor fallo radicaba en asignar el género a ciertos sustantivos. No entendía por qué palabras que terminaban en a podían ser masculinas y otras que terminaban en o femeninas. Escuchar sus confusiones era, para sus compañeros del equipo de atletismo, muy divertido. Tampoco dominaba demasiado los verbos reflexivos, a los que ponía y quitaba pronombres en función de cómo le sonaba mejor.
Le dio muchas vueltas a cuál sería la historia que contaría en aquellas trescientas palabras y finalmente se decidió por su primera participación en la maratón de Benidorm, hacía ya casi diez años.
Se sentó en la silla con apoyabrazos y cuando el juez del concurso dio la señal de comienzo, Lucy comenzó a escribir con calma, pero con la idea clara de lo que quería contar. Quedó satisfecha porque incluso pudo repasar, corregir y presentar un relato entretenido que seguro, al menos y aunque no ganara, levantaría la sonrisa del jurado.
Media hora después de la finalización del plazo, los miembros del jurado tomaron la palabra para comunicar el fallo.
- El jurado ha decidido por unanimidad que el relato ganador del concurso sea el titulado: Me encanta correrme en la maratón de Benidorm.

