
No he podido comenzar mejor el 2026. Mi primera visita cultural, el Museo de Arte Abstracto de Cuenca, que ya visité hace 25 años, con muchísimo menos público que en esta ocasión.
El primer acierto de este museo es su sede, el edificio en el que se encuentra. Una construcción del centro histórico de Cuenca: las Casas Colgadas, edificio medieval único sobre el río Huécar que impresiona cuando se contempla desde el puente de hierro y también cuando se asoma uno a los ventanales. El museo fue fundado por Fernando Zóbel en 1966, uno de mis pintores abstractos favoritos y es ahora gestionado por la Fundación Juan March de forma magistral, que permite su visita sin pagar entrada, algo impensable en tantas otras pinacotecas.
Aunque las colecciones que se exponen y la cantidad de obra expuesta es ingente, quiero destacar las que más me inspiran a mí como artista aficionado y como puro espectador y que siempre recomiendo:
FERNANDO ZÓBEL – el maestro, inspirador y evocador. Sin palabras.
EUSEBIO SEMPERE – y su serie HORIZONTES, cuyas láminas tengo en casa desde aquella visita de hace 25 años.
ANTONIO SAURA – impresionante su Cocktail party.
JOSÉ GUERRERO – Pura expresividad en blanco, negro y rojo. Pura pasión narrativa.
ELENA ASINS – Y su enorme cuadro DESARROLLO, impresionante, lineal y perfecto a mi entender.
MANUEL RIVERA – colorista en 3D.
SOLEDAD SEVILLA – y su reinterpretación de Las Meninas, que para mí es el mejor cuadro de todo el museo.
GUSTAVO TORNER – y la imagen que te devuelve.
Muy interesante también la exposición de portadas del NewYorker, también inspiradora y en especial la retrospectiva de Saul Steinberg, que fue caricaturista y colaborador de la revista durante 6 décadas nada menos.
Nunca me canso del arte abstracto. Me parece siempre interesante y apasionante. Y volver a este museo tan bonito, por su estructura, su edificio, la obra que alberga, eminentemente española y por su ubicación ha sido una bocanada de oxígeno imponente para comenzar este 2026 culturalmente.










