
Gracias al 34 Festival de Jazz de Castelló, que se celebró entre el 2 y el 22 de febrero de este año, pude descubrir a este grupo catalán: GROOVE NAZAR, una sorpresa revolucionaria y única en el panorama de la música que intento descubrir mes a mes.
Lo primero que hice cuando tuve la entrada comprada para el concierto fue escucharlos sin saber nada de ellos ni leer ningún crítico musical, para tener una primera impresión. Y por algún motivo me retrotrajo a experiencias musicales vividas allá por finales de los ochenta y principios de los 90: Me sonó a una mezcla de blues (música que a mí no me gusta demasiado), con riffs de rock claros, toques de soul y aderezado por eso que se ha venido a denominar el Groove, y con una voz que me recordó mucho a Terence Trent D’Arby. ¡Qué mezcla explosiva!, pensé. Cantando en inglés pero sin que parezca que es un grupo español que canta en inglés (eso también me parece fundamental) fui adentrándome en el nuevo disco que acaban de publicar: NAHPALM, y comencé a descubrir la potencia de sus composiciones, la rotundidad de la base musical en la que se asientan las voces, no solo del cantante sino también de Cala Quintero, su bajo.
Cuando ya tenía trillada la escucha de Nahpalm y algunas de sus canciones anteriores asistimos al concierto en el Teatro del Rabal de Castelló. De inmediato me di cuenta de que no era el mejor escenario para un grupo como ellos, lleno de fuerza y cuya música impide quedarse quieto a quien los escucha sentados en una butaca teatral. Hubiese sido mucho mejor un escenario como La Bohemia o similar porque ahí el cuerpo hubiese dado rienda suelta a la locura de su directo, orgánico, visceral y sin medias tintas.
En esta última etapa la banda ha incorporado saxo y trompeta. Para mí, es fundamental la textura que estos instrumentos dan a semejante explosión sonora y en especial su saxofonista, Sergi Franch, me pareció sublime.
Una hora y media de un continuo en el que la potencia fue aumentando y en cuyo concierto yo creo que el público perdió su frialdad inicial para terminar plenamente impactado por este fenómeno de la naturaleza musical que ha sido todo un descubrimiento en 2026 para mí.
