LA CAZA DEL EJECUTOR – mi crónica de lectura

Primera lectura de Vicente Vallés, periodista a quien no suelo seguir en su labor profesional, quizá por su línea editorial. Aunque había leído algunas críticas indicando que este libro no era más que una continuación (peor) que OPERACIÓN KAZAN, su gran éxito anterior, y puesto que no lo he leído, he decir que me ha parecido una novela interesante. Me ha atrapado su lectura, llevaba ya encadenadas varias de otros autores que pasaban por mí sin pena ni gloria, y gracias a esta me he reconciliado con el interés por la lectura.

Me he tenido que resistir varias veces a cerrar el libro para irme a dormir. He dejado de hacer otras cosas porque me apetecía más retomar esta lectura. Dos síntomas claros de que me ha atrapado por completo.

Y es que la estructura de su narración es bastante compleja, pero no por ello, probablemente, nada alejada de la realidad. Una realidad que nos parece en muchas ocasiones de película de James Bond pero que sin duda está ahí y es la que teje en muchas ocasiones los entresijos de los grandes intereses mundiales.

Vallés nos ofrece una historia en la que se mezclan el poder inmenso y los tentáculos del poder Ruso que nunca perdonan a un traidor a la madre Rusia, con la aparente fragilidad de las defensas europeas y el juego de afinidades de los servicios secretos chino y ruso.

Evidencia su historia y sus protagonistas que nunca se puede decir quién es tu verdadero enemigo y que muchas veces, buscar un enemigo común te convierte en (si no un nuevo amigo) sí, un colega conveniente para seguir adelante. Impresionante entender cómo el sistema de inteligencia chino distribuye sus espías por todo el mundo, cómo los enlaces de comunicación llegan a límites insospechados y cómo puede llegar a ser más importante lo que parece que vamos a hacer o decir que lo que realmente hacemos o decimos.

Europa y el mundo al borde de la tercera guerra mundial y parece que puede evitarse enviando un simple mensaje tergiversado adecuadamente para que de quien dependa que se pulse el botón nuclear no lo haga.

Lo más asombroso para mí de esta novela es que cuanta geopolítica explica, cuanto de cercano a la realidad (autoficción) hay, como la elección del nuevo presidente estadounidense, las ansias de recuperación de la vieja Unión Soviética o la implacabilidad del régimen chino, son tan reales como lo parecen en la novela.

Y nosotros no somos más que pequeñas hormigas en un mundo inmenso y gigantesco movido por poderes fácticos, relaciones internacionales preferenciales, acuerdos interesados, ambición y poder sin límites y como siempre falta de escrúpulos en los verdaderos hacedores del orden mundial.

Una lectura que te hace entender que no somos nada. Que estamos al albur de lo que decidan otros y que en cualquier momento cualquier mega catástrofe puede suceder y no nos quedará más que aguantarnos. Así que… a vivir el presente. No vaya a ser que al loco del Oeste o al del Este les de por apretar el botón.

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