
Este año he podido asistir a este curso literario organizado por la Universitat Jaume I en El Palasiet, en Benicàssim. Me habían hablado muy bien de él compañeros que habían participado en ediciones anteriores y cuando vi el cartel de los ponentes no pude resistirme.
El balance que hago, ahora que ha terminado, es de absoluta felicidad. Y es que si lo analizamos fríamente el nivel de los escritores que han participado es de infarto:
Inició el curso Santiago Posteguillo, principal organizador del mismo hablándonos sobre crímenes y guerra en la antigua Roma, cómo no, su tema especialista. Una charla muy interesante para romper el hielo transportándonos a los primeros siglos de nuestra era. Os recomiendo sus dos novelas sobre Julia Domna, que son mis favoritas: Yo Julia, Y Julia retó a los dioses.
Continuó José Luis Corral, escritor aragonés de quien he leído su novela El número de Dios (que recomiendo, claro). Siempre escuchar a escritores de mi tierra es una maravilla, pero es que José Luis se sale. Es irreverente, directo, buen comunicador y todo lo que nos contó sobre los crímenes y la guerra en Castilla y León durante el siglo XIV fue muy interesante.
Por la tarde, mi plato fuerte y la razón principal por la que me apunté: Julia Navarro. Es mi referente absoluto como escritora, la persona en la que me fijo, me inspiro, me refugio y aprendo. Sus novelas me han proporcionado tanto placer que es difícil referirme a ella sin emocionarme. Dispara, yo ya estoy muerto es para mí una obra maestra y cuando le pregunté por las opiniones que había recibido de lectores palestinos y hebreos nos confesó que estuvo a punto de no publicarla por el miedo a que se originasen enfrentamientos, aunque luego la novela fue muy bien recibida, como digo, para mí es una obra maestra. Tuve además la fortuna de regalarle mi propia novela, Malditos escritores, y me prometió que la leería. ¿Se puede alcanzar mayor felicidad?

El segundo día comenzamos con José Calvo Poyato, a quien no conocía ni he leído pero su charla fue tan interesante, explicó tan bien y de forma tan fascinante el asesinato de Prim, que voy a comprar su novela Sangre en la calle del Turco y la voy a leer con mucha atención. Un gran descubrimiento a quien seguiré a partir de ahora. Se nota su dominio de la escena y las tablas al hablar ante una audiencia como la nuestra.
Luz Gabás, actual ganadora del premio Planeta nos habló de su novela y de las guerras en Estados Unidos en el siglo XVIII: Lejos de Louisiana. Nunca había escuchada a Luz explicar sus novelas, y tengo que decir que ha sido una de las que más me ha impactado de esta edición. Su forma de contarlo todo, además de una novela tan intensa, tan trabajada, con tantísima información histórica sobre la presencia de España en Estados Unidos cuando todavía formaba parte del imperio fue tan impresionante, con una verbalidad tan desbordadora, simpática, llana, cercana, que nos ganó a todos de principio a fin. Diría que Luz ha sido para mí la “gran tapada”, como en los Oscars, cuando una película sorprende por inesperada, porque me ha conquistado por completo. Será también porque es maña, como yo. Cuando terminó su explicación y todas las acotaciones de sus novelas es fácil entender por qué ha ganado un premio como Planeta, y difícil de asumir la ingente cantidad de trabajo y de días que hay detrás de una obra magna como es Lejos de Louisiana. De diez.

Rosario Raro, segunda organizadora del curso, nos habló del antiarte en la guerra y de las contradicciones. Una charla sumamente interesante llena de detalle y anécdotas que ella pudo recopilar durante la documentación de sus novelas. A Rosario es fácil quererla porque es una buena amiga, es cercana, divulgadora, simpática, involucra a todos a participar, enseña y entretiene. Sus charlas son siempre divertidas y orgánicas y se metió al público en el bolsillo en cero coma,… como dicen ahora los jóvenes.

Para terminar, el último día el curso abrió con Ramón Palomar, otro descubrimiento verborreico (es locutor de radio), es directo, multireferencial (madre la cantidad de referencias de novelistas negros americanos que nos dio…), posiblemente antisistema, y seguramente militante de las experiencias que luego narra en sus novelas. Nos dio sus dos títulos publicados: 60 kilos y La Gallera. Él dijo que recomienda leer La Gallera, sin embargo a mí por el título me intrigó mucho más 60 kilos. Bueno, seguro que después de leer una, llegará la otra.
Y para terminar el curso, Dolores Redondo. Un colofón de nivel impresionante ante la cual nos quedamos todos boquiabiertos. Dolores tiene una particularidad, o al menos yo la percibí así. Desde fuera puede parecer una persona más fría, pero cuando comenzó a explicar el crimen en sus novelas, de dónde viene ella (Pasajes), cuáles fueron sus experiencias de adolescente, por qué escribe y cómo organiza sus novelas, te quedas hipnotizado. Es como una flautista de Hamelin que con su discurso te embelesa y enamora (yo ya lo estaba de todas sus novelas que he leído). Yo siempre me pregunto por qué un escritor triunfa de forma tan exitosa en un momento determinado (como fue el caso de Dolores) pero escuchándola te das cuenta del porqué. Sencillamente, porque es una comunicadora bestial. Compré su última novela, Esperando el diluvio, de la que explicó su historia sobre la inundación de Bilbao de 1983 y nos dejó a todos con la boca abierta. Luego en la firma fue muy cercana y simpática. Y me volvió nuevamente a conquistar para siempre.

Como decía al principio, un curso de altísimo nivel, con tres premios Planeta, escritoras de éxito mundial, traducidas a muchos idiomas, comunicadores excepcionales y dosis de literatura que nos han insuflado energía y paz.
Y, lo mejor de todo, incluso por encima de todo lo contado, la amistad de los compañeros del taller, hemos estado entre amigos, compartido comidas y desayunos, charlas, risas, y brindis en un escenario privilegiado como es el Hotel El Palasiet, en Benicàssim. Para más fortuna, he podido disfrutar de todo ello con mi mujer, Laura, que también ha estado en el curso.

Una experiencia inolvidable, escritores que he descubierto, sueños cumplidos al regalar mi novela a Julia Navarro o conocer a Dolores Redondo. Y paz.

Fantástico, Fran. Un placer compartido en todos los sentidos🤗
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