
No suelo leer demasiado sobre un libro antes de comenzar su lectura. Intento así que las opiniones de otros, la crítica o la descripción de una sinopsis en algunos casos demasiado detallada me predisponga de un modo u otro. Y esto mismo hice con la novela titulada El adversario, de Emmanuel Carrère, de quien llevaba tiempo intentando leer algo.
Iba a comenzar esta crónica de lectura resaltando como punto principal la poca credibilidad de su narración, es decir, de la historia que cuenta, la de Jean-Claude Romand, que el 9 de enero de 1993 mató a su esposa, sus hijos, sus padres y su perro y luego intentó suicidarse sin éxito.
Su vida, establecida en torno a la ficción de que era médico y colaboraba con la Organización Mundial de la salud. Emmanuel tomó contacto con él e intentó desgranar lo que sucedía dentro de su mente en los momentos de soledad, cuando pasaba las horas en los bosques del Jura o en los parkings de las autopistas, cuando se suponía que estaba trabajando. Toda una vida construida alrededor de la mentira que se retroalimentaba y se iba volviendo más compleja por la propia inercia de las relaciones de la vida cotidiana. ¿Cómo es posible que durante quince años su mujer nunca descubriese que la vida que su marido le contaba era incierta? ¿Nunca hubo una sospecha? ¿Nunca una pillada en falso? ¿Nunca una pregunta que no obtuviera respuesta, un detalle, una pequeña prueba…? Resulta casi imposible de creer y esa total mentira a muchos niveles, personal, laboral, familiar es lo que me había entender que esta historia era no creíble y así es como iba a comenzar mi crónica de lectura.
Sin embargo, cuando estaba a punto de terminarla, decidí documentarme algo más sobre la misma para descubrir que todo había sucedido realmente así. O sea, que estaba basada en la historia real de un tipo que fingió por completo su vida hasta que, llegado a un nivel de superposición de mentiras tal que ni él mismo pudo darles explicación, decidió terminar con todo.
Un relato verdaderamente impactante (algunos lo han comparado con A sangre fría, de Truman Capote) que nos lleva a preguntarnos si realmente conocemos a las personas que conviven con nosotros, y a reflexionar sobre la complejidad de la mente humana y sus circunstancias.
Me ha parecido también muy interesante la carrera de Carrère como cineasta, que ha transcurrido en paralelo a la de escritor, habiendo sido jurado del festival de Cannes y de Venecia. He sabido que en 2002 se hizo una película francesa de esta novela que ya estoy buscando en plataformas, porque debe ser demoledora.
Recomiendo El adversario. Una de las mejores lecturas de este año.

Fantástica crónica, Fran. Gracias🤗
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