The Cure – Songs of a lost world

Crear una enorme expectativa sobre algo que va a suceder puede llevar a un rotundo éxito o a un clamoroso fracaso, pues la espera, la impaciencia y las ganas de recibir lo nuevo exacerba sin ninguna duda la percepción de cómo lo vamos a valorar.

16 años es tiempo suficiente para que la expectativa creada por The Cure con respecto a su nuevo disco haya generado todo tipo de sentimientos entre sus seguidores. Ya tuvimos adelantos de por dónde iban a ir los tiros el año pasado cuando actuaron en Barcelona y tocaron algunas de las canciones nuevas pero, al menos para mí como fan incondicional, siempre me llega mucho más cuando la escucho en mi intimidad, con el puro placer de la escucha.

Pues ya lo tenemos aquí, el disco tan esperado, aclamado, criticado y hasta maldito para muchos porque nunca llegaba. En estos dieciséis años (es toda una vida) han pasado innumerables acontecimientos, como la muerte del hermano de Robert, el Brexit, la COVID y mil y una vicisitudes que han debido influir, como no puede ser de otra forma en las composiciones del disco.

Y mucho más allá de toda esta expectativa, para mí lo más importante es responder a esta pregunta que se hace un fan total de cualquier grupo cuando publica después de mucho tiempo. ¿Qué espero yo, como fan de The Cure con el nuevo disco? ¿Qué permanezcan fieles a su sonido y en ese caso, cuál sería su sonido, de cuál de sus épocas? ¿Qué presenten algo innovador de acuerdo a los tiempos pero manteniendo su idiosincrasia? ¿Una evolución hacia alguna nueva dirección musical? ¿Buscar la resolución fácil pop y de fácil escucha?

La verdad, es algo difícil de responder. Uno nunca sabe qué quiere realmente. Ya me ha pasado con otros grupos que han seguido haciendo lo mismo que hacían en los ochenta y su escucha resulta trasnochada, un poco demodé.  Y con otros, que han intentado lanzarse a la vanguardia de los ritmos urbanos cargándose por completo su espíritu. Así que es algo difícil, publicar un disco dieciséis años después de otro que no fue precisamente su mejor creación.

En realidad tendríamos que decir que han pasado 24 años desde su último gran disco, Bloodflowers, y eso sí que es toda una vida.

Pues bien, considero que The Cure ha hecho lo que ha querido simplemente porque puede permitírselo. En este momento que vivimos de lanzamiento de singles sueltos, acelerados, de cortedad absurda, dirigidos a escuchas de segundos, parciales en TikTok y que se consumen como palomitas de maíz, The Cure se marca un discazo de ocho canciones con duraciones superiores a los cuatro minutos empezando con un supersingle, ALONE de casi siete y terminando con ENDSONG que rebasa los 10. Eso sí es tener y mostrar personalidad.

Este disco de título apocalíptico: SONGS OF A LOST WORLD es 100% Cure. Sus sonidos son rápidamente identificables, esas guitarras bemoleando en combinación con el bajo típico y por encima de todos las baterías que nos llevan a momentos de Pornography y de Kiss me Kiss me Kiss me. Yo personalmente encuentro maravillas en todas las canciones: Languidez, medios tiempos, melodías casi infantiles, oscuridad total y apocalíptica, ritmos sincopados monótonos y mucha siniestralidad con ciertos destellos de luminosidad pop, los justos. También me gusta la forma, para mí en esta ocasión más comedida, de cantar de Robert, alejado de las paranoias del 4,13 etc..

Para mí es una obra redonda que consigue un difícil equilibrio, enganchar a los fans de siempre, los de la primera época y del triunvirato 17 SECONDS, FAITH, PORNOGRAPHY, los de la más comercial y pop y los de los noventa, del Kiss me, Disintegration, Wish y Blodflowers.

El diseño de la portada que al principio nos pareció a todos horroroso ha adquirido un interés inusual ¿a que sí? Venga, fans del grupo, confesadlo, os tiene tan atrapados como a mí. Ahí se ve la vis artística y la visión que tiene Robert de la vanguardia.

También me ha gustado el lanzamiento, a través de Whatsapp, ofreciendo píldoras musicales para ir alimentando al fan. Muy original y conveniente.

Ahora solo falta rematarlo con un buen video (echo en falta un video de calidad de algún single de este disco, pues los videos estos con letra no los considero tales) y que hagan una gira de nuevo y estructuren las 8 canciones junto con rarezas nunca tocadas, de los discos menos conocidos: The top, The head on the door, y las que nunca suelen tocar de Pornography. Eso completaría esta vuelta con una apoteosis gloriosa.

Veremos lo que nos deparan los próximos meses. Con Robert, y sus 65 recién cumplidos, nunca se sabe.

PD. Se me olvidaba citar mis canciones favoritas: WARSONG, DRONE:NODRONE, ALONE

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