
Como cada año, el ciclo que organiza el ayuntamiento de Castelló denominado Castelló a escena, en el Teatre del Rabal, nos permite a los espectadores acceder a obras de teatro de gran calidad y representación profesional llevadas a cabo por compañías de teatro amateur. Siempre me ha interesado mucho el teatro semi-profesional (por supuesto el teatro profesional también) pero creo que la pasión, la entrega, cómo se involucra toda la compañía y cómo se viven los proyectos son mucho más intensos.
Y, desde luego, en esta ocasión con la obra de teatro titulada ALABAMA, escrita, dirigida y protagonizada por el incombustible Antonio Arbeloa es un ejemplo de lo que digo.
Magníficamente ambientada, la trama nos sumerge en un diálogo de escenas en dos escenarios que se van alternando con intersecciones musicales estadounidenses, momentos de reflexión, solemnidad por momentos, pero ante todo con un toque de humor que proyecta la carcajada del público, tan característico del teatro de Arbeloa.
ALABAMA nos lleva a la Nochebuena de la familia Smith, a quien su hija va a presentar a su novio y familia política y para cuyo evento no han escatimado en preparativos. En paralelo, la pareja formada por Johnny y Caroline, que han atracado el banco del pueblo, protagonizan una historia de venganzas y traiciones personales que termina interseccionando con los preparativos de la noche de Nadal en la familia Smith.
Los actores están certeros, auténticos en sus papeles y transmiten una sensación de introducirnos en la escena real. Carmen Notari y el propio Antonio Arbeloa como la pareja de atracadores y Vicente Rodrigo y Concha Pascual aportando esos toques de humor, a veces ácido, por momentos lógico que nos permite aflojar la tensión de la dureza de los diálogos que por momentos ocurre.
Me encanta la escenografía, la música seleccionada, los tempos (como dicen dos de sus protagonistas, así en italiano) y la cadencia de los diálogos.
Una representación de diez, como digo de grandes profesionales, aunque se les denomine teatro amateur. Y me he quedado con ganas de escuchar la dichosa sinfonía… la voy a buscar en Spotify.

