SOLAS EN EL SILENCIO: una novela demoledora

Que Silvia Intxaurrondo es sinónimo de seriedad en el periodismo no es una novedad y, conociendo su trayectoria como periodista incisiva, me despertaba una enorme curiosidad descubrir cómo ficcionaba en una novela. Así que cuando me encontré con Solas en el silencio, no lo dudé.

La novela nos trasporta a un pueblo del norte y a una época inconcreta que nos recuerda a la España más oscura, la de la cerrazón y las convenciones establecidas en las que nada nuevo es posible, en la que las mujeres tienen asimilado un papel en su sociedad y un comportamiento del que salirse, aunque sea tangencialmente, tan solo para expresar su propia voz, suponía un desequilibrio y un ataque al poder del macherío establecido.

En Solas en el silencio encontramos a varias mujeres sometidas al yugo, bien sea del amor oculto, de su “venta” como mercancía a cambio de posición social por parte de otros y sin posibilidad para dar su opinión, e incluso a otras atrapadas por una situación familiar injustificable de la que les es imposible salir.

No hay compasión ni empatía, por supuesto en esa España que afortunadamente hemos abandonado hace décadas. Tampoco conmiseración por parte de los poderosos. Una vez más una historia en la que los poderosos parecen invencibles y los sometidos (en este caso las sometidas) parecen no encontrar ni siquiera una pequeña luz a la que aferrarse para seguir adelante.

La novela está llena de secretos y culpa, dos conceptos que ennegrecen el alma y la pudren y que en una buena época de nuestra España eran el pan nuestro de cada día, sin duda alimentados por el catolicismo más retrógrado.

Tras terminar la novela que me ha conmovido y me ha dejado mucho tiempo con el cuerpo revuelto, me planteo muchas reflexiones. Imagino que ese es el éxito de una novela ¿no? No quedar indiferente. Las preguntas que me surgen son estas. ¿Qué hacer cuando parece que tu destino está definido por otros? ¿Vale la pena luchar por la justicia siempre y en cualquier entorno? ¿Hasta qué punto el amor incondicional ha de someter a lo que es justo?

Silvia Intxaurrondo me ha convencido y atrapado ya en su club de lectores. Desconozco si seguirá escribiendo, pero, si lo hace, ahí estaré, siguiéndola como hago con su actividad periodística.

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