EL MESÍAS – mi crónica de lectura

Debo confesar que tenía mucha curiosidad por leer esta novela titulada EL PROFETA, de José María Zavala después de escuchar una entrevista que le hicieron a su autor y de leer algunos comentarios al respecto. La expectativa que genera su promoción es alta. Frases como “Una ambiciosa novela sobre el personaje más apasionante de todos los tiempos” o “La gran novela de Jesús de Nazaret” despiertan la curiosidad entre creyentes y ateos, sin ninguna duda. Pero la frase que a mí me convenció para comprarla y leerla fue la que dijo José María, y era que muchas personas se le habían acercado para decirle que la lectura de su novela les había ayudado a ser mejores personas. Y yo, como siempre que puedo defiendo el buenismo, la bondad, la bonhomía, a ello que me lancé.

Mi primera impresión durante la lectura es estar ante una película de romanos. Quiero decir que la historia de Lucio y Flavia se podría enmarcar en una película clásica de romanos en la que incide la aparición de ese supuesto mesías llamado Jesús. Y me parece una novela muy visual, muy, como digo, de película romana. En ese sentido la historia atrapa enseguida. Me parece también muy original la forma en que imbrica la ficción con los hechos reales de la historia de Jesús, su apresamiento y crucifixión.

Están muy bien narrados tanto la indiferencia de Herodes o Pilato hacia Jesús, a quien no le consideraban tan peligroso, como el amor y la admiración de sus seguidores, y el odio del poder judío ante el peligro de que la fe se desplazase hacia sus postulados.

Sin duda, debió ser una época convulsa y compleja, llena de riesgos.

Ocurre algo curioso en la lectura y es que vas avanzando y ya sabes lo que va a suceder. O sea, la historia de Jesús ya la conocemos, los diferentes escenarios, las curaciones, los milagros, la congregación de los apóstoles y sin embargo la novela sigue sorprendiendo en cada página que avanzas por la historia mezclada de Lucio y su lucha contra sus propias creencias y su amor por Flavia.

Ahora que he terminado la lectura me pregunto: ¿me ha ayudado a ser mejor persona? Esa pregunta me la hago yo a diario. ¿Cómo puedo ser mejor persona en este mundo hipercapitalista, acelerado e inmediato? Y es una pregunta que me abre otras para las que sigo buscando respuesta: ¿Es la búsqueda de la fe perdida el camino mejor para mi evolución humana?  ¿Llegaré a encontrar esa fe que busco activamente? ¿Llegará a mí accidentalmente porque un supuesto destino la tenga preparada?

Desde luego, y se sea o no creyente en el Dios del catolicismo, esta novela nos congratula y nos abraza a lo mejor del ser humano, algo que sucedió en el siglo I de nuestra era y que deberíamos siempre reivindicar en el 21.

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