
Segunda novela de Elvira Mínguez después de La sombra de la tierra, comentada en el blog hace un tiempo (en este post podéis leer mi crónica de lectura)
y observo una evolución en la madurez como narradora y creadora de estructura en su novela.
La educación del monstruo nos mueve de un punto a otro en tres escenarios temporales, 1964, 1976-77 y 2014.
Al principio el vaivén de fechas en los capítulos genera una sensación de falta de dirección o coherencia en la novela, es complicado hilvanar las historias al tratar temas tan separados, con protagonistas que inicialmente no se identifican. Pero poco a poco, y esa creo que es la mejor virtud de esta novela, esas tres historias temporales van creciendo y desarrollándose de manera que sus tentáculos van llegando a lugares comunes en las tres, escenarios, personajes que ya son reconocibles y sucesos que se retroalimentan en una estructura en escalera o tela de araña entretejida compleja y muy interesante.
Por supuesto crece también el misterio sobre los ataques a las niñas en distintos escenarios y circunstancias, la investigación policial también en distintas épocas y el misterio de la reacción y comportamiento de Mati en 2014. Todo ello genera mucha expectativa en el lector y hace que el “hype” de resolución de la novela aumente, quizá en exceso, desde mi punto de vista. Tanto es así que para mí la novela tiene un final mejorable, excesivamente plano y falto de resolución impactante. Quizá es lo que ha buscado la autora, lo desconozco.
En cualquier caso, hay que felicitar siempre a quien escribe una novela, más cuando se trata de una actriz que ya escribió el guion para serie de su anterior novela y la dirigió.
